
He conocido el caso de muchas mujeres, pero sobre todo el de una en particular, por la cercanía. Mujer dócil, hacendosa, hasta simpática; todo lo simpática que su estado de ánimo le permitiera dadas sus circunstancias personales. Solo tenía un defecto y era que estaba casada y enamorada. A partir de ahí, su cruz. Totalmente esclava de su marido, a la que tenía totalmente anulada, maltratada incluso por la familia de él. Se podia decir que vivia en una jaula, de la que no podia salir mas, que para aprovisionar en las necesidades perentorias de su hogar-carcel. Aislada de su propia familia, a causa de la mala relación de su marido con ellos. Desheredada con todas las propiedades de titularidad a favor de sus cuñadas.
Quiza me podran decir, que hay casos mas flagrantes de discriminación, que incluso derivan en la agresión física, cuando no en la muerte. Incluso se puede aducir, que existe connivencia de la victima, que aguanta estoicamente lo que la vida le reserva.
Evidentemente esa mujer tiene sus derechos, como cualquier otra persona. Pero la vida le ha conducido al borde de ese precipicio. La educación de sus padres y los mensajes de esa sociedad próxima, la han ido modelando y empujando hasta el punto donde se encuentra.
Yo me pregunto ¿De que sirven esos derechos, que todos tenemos, si la sociedad se guia solo por las costumbres, del dia a dia durante cientos de años? ¿Donde esta el respeto hacia esos derechos, que nos hagan libres? Evidentemente, la mujer ha conseguido ya, altos porcentajes de emancipación, pero cuantos casos de violaciones, maltratos y asesinatos ha de soportar todavía a pesar de ello.
La ley del mas fuerte aparece siempre, en casi todos los aspectos de la vida y bajo cualquier figura, como los animales, en la sociedad, en la politica, , etc. y bajo el manto de las mayorías se cometen todo tipo de execrables comportamientos.
¿Cómo no nos enseñaron el respeto propio a la par que el de los demás?¿ es que no nos convenia, o no les convenia a ellos? ¡A ellos! ¡A los que tienen la fuerza! Esos a los que en connivencia con los débiles han podido trazar todos los argumentos para hacer lo que les viniera en gana con toda impunidad.
¡Respetémonos a nosotros mismos, sin vergüenza y sin miedo! Cada gota que desprendamos se deposite en el mismo sitio, con prudencia, pero con firmeza. De que nos sirven las efemérides y las manifestaciones de un solo dia, si al día siguiente volvemos a agachar la cabeza.

Reclamamos derechos ante la ley, pero no sabemos hacernos de respetar por la sociedad. Nos convertimos en bichos raros a los que hay que ir a contemplar una vez al año, como vamos de vez en cuando con nuestros hijos a ver los animales en el zoo.
Prudencia y respeto, tenacidad y fuerza.
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